Ha sido un viaje precioso, familiar y conociendo puntos de gran cultura y religiosidad. La naturaleza se ha presentado en su forma más espléndida.

Hemos disfrutado de una estupenda gastronomía que hemos disfrutado con buenas tertulias. También hemos estado alojados enun hotel familiar, pequeño, centrico y muy agradable para pasar unos días tranquilos.

Ha sido una combinación de todos esos elementos que hacen de un viaje, algo que se recuerda. Santo Toribio de Liébana, las eucaristías, la subida en el funicular, el tiempo que nos ha acompañado, saliendo el sol, nublandose. La terminación del viaje en una buenisima comida al borde del mar, en Suances, ha sido como una perfecta culminación.

Me gustaría volver a repetir este viaje con un pequeño grupo.